¿Graham Bell inventó los fideos?

Si, o al menos eso afirma la peque de la familia. Y lo que diga la enana va a misa. Aunque así, en secreto, entre nosotros: me da que el asunto este de la pasta viene de antes.

 

Es vox pópuli que fue Marco Polo el que introdujo la pasta en Europa tras uno de sus viajes a China allá por el 1295. Pero que lo crea todo el mundo no quiere decir que sea verdad, de hecho la pasta ya se conocía en Italia desde hacía varios siglos, tal vez la que trajo Marco Polo era la versión 2.0… pero eso es harina de otro costal.

Es muy difícil encontrar el origen exacto de la pasta, según unos historiadores procede de Etiopía, según otros de Arabia y otros dicen que fueron los etruscos los primeros en fabricarla. Sea como fuere, el caso es que los ingredientes de la pasta han permanecido casi intactos hasta nuestros días. Basta con machacar cereales y granos, mezclarlos con agua y luego cocerlos para convertirlos en algo digerible. (Evidentemente hay algo más de magia en el asunto.)

 

museo-pasta-roma

En la época de los etruscos y romanos fue muy apreciada la pasta fresca, de hecho al emperador romano Cicerón le apasionaban las ‘laganas‘  que eran unas tiras de pasta largas.

Con el paso del tiempo, la pasta siguió apareciendo en las dietas italianas bajo diferentes nombres. En el 1400 la llamaban ‘lasagna‘ (¿te suena?), pero más tarde en el 1800 ‘vermicellai‘, entre tanto surgieron nuestros queridos ‘fidelli‘, hilos de pasta cilíndricos.  El furor que causaba era tal, que en 1641 surgían bodegas de pasta por doquier, por ello el papa VIII ordenó dejar una distancia mínima de 24 metros de separación entre ellas.

En la Inglaterra del siglo XVIII, la pasta era un símbolo de distinción para la alta aristocracia (parece no ha cambiado mucho el asunto) , tanto que hasta dió nombre a uno de los más exclusivos clubes londinenses: el “Macaroni club“. En este mismo siglo ocurriría algo que convertiría a la pasta en el alimento más conocido internacionalmente: su matrimonio con el tomate. Gracias a este, a principios del siglo XIX la industria de la pasta adquirió fuerza y comenzaron las exportaciones a la Provenza, y más tarde a los Estados Unidos.

Ya a comienzos de nuestro siglo (el pasado, nuestro querido siglo XX)  y debido a lo económica, sabrosa y nutritiva que es la pasta, las masas se aficionaron a ella sin ningún problema.

Seguro que a ti también te ha conquistado. Por cierto,…¿cual es tu plato favorito?

 

Brihuega, Restaurante La Peña Bermeja.

 

Deja un comentario